ARGENTINA.- En un tramo de la Ruta Nacional 40 sin cobertura móvil, la intervención del radioaficionado Ezequiel Rojas (LU4MNE) fue clave para activar el sistema de emergencias tras un accidente vial.
En la inmensidad de la Ruta Nacional 40, específicamente en el tramo que conecta Pareditas con El Sosneado, el silencio de las telecomunicaciones modernas puede convertirse en un riesgo mortal. Sin embargo, en las últimas horas, ese silencio fue roto por la frecuencia de un radioaficionado, permitiendo que la asistencia llegara a tiempo tras un siniestro vial en una de las zonas con mayor “sombra” de señal de telefonía del sur mendocino.
La tecnología que no falla
El aviso de emergencia no llegó a través de una aplicación de mensajería ni de una llamada al 911 convencional, sino que viajó por ondas de radio hacia la repetidora 147.210 +600 (subtono 110.9). Este equipo, propiedad del Radio Club San Rafael, se encuentra emplazado estratégicamente en la cima del Cerro Diamante, un punto geográfico vital que permite la conectividad en áreas donde los mástiles de telefonía celular aún no llegan.
Fue Ezequiel Rojas, identificado con la señal distintiva LU4MNE, quien captó el pedido de auxilio. Con la frialdad y precisión que requiere la situación, Rojas transmitió la información de manera inmediata a las autoridades competentes, logrando que el sistema de emergencias se pusiera en marcha y se despacharan ambulancias hacia el lugar del accidente.
“Cuando todo falla, estamos nosotros”
Desde el Radio Club San Rafael no solo celebraron el éxito del operativo, sino que destacaron la preparación técnica de sus miembros. “Felicitamos a nuestro colega Ezequiel por su actuación y recordamos que cuando toda comunicación falla, estamos los radioaficionados”, expresaron desde la institución, subrayando el lema que define a este servicio en todo el mundo.
Un eslabón clave en la emergencia
Más allá del hobby, la radioafición demuestra ser una herramienta de protección civil. En contextos de catástrofes naturales o accidentes en zonas aisladas, la capacidad de coordinar asistencias y reducir los tiempos de respuesta es, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte.
Mientras la conectividad permanente sigue siendo una deuda pendiente en varios sectores de la provincia, los equipos del Cerro Diamante y la vigilancia atenta de hombres como Ezequiel Rojas garantizan que nadie esté realmente solo en la ruta.












