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Odontóloga y radioaficionada con un sólido compromiso social

Odontóloga y radioaficionada con un sólido compromiso social

Argentina.- La Dra. Dorys Beterette ejerce la odontología en el Hospital de Pozo del Tigre, provincia de Formosa, además, desde hace más de treinta y cinco años es miembro activo del Círculo Odontológico de Formosa (COF) y coordinadora Regional del NEA de la Comisión Nacional de Prevención (CNP) de la CORA. Más allá de sus ocupaciones profesionales, reserva tiempo a uno de sus pasatiempos más importantes: la radioafición; una actividad dedicada a la investigación, desarrollo y difusión de las comunicaciones a través de equipos de radiofrecuencia, realizada por personas y radioclubes legalmente habilitados por el Ente Nacional de Comunicaciones de la República Argentina (ENACOM).

Con respecto a cómo nace su interés en la actividad, Dorys explica que fue una suma de hechos concomitantes: “El más importante fue, tal vez, vivir en un pueblo del interior con las dificultades e impedimentos que entonces existían para las comunicaciones. A ello se le agregó la coincidencia de que el Padre Francisco Schmelar, por entonces sacerdote de mi pueblo, era radioaficionado y fue quien nos brindó detalles de la actividad a mi prima y a mí. Finalmente, me atrajo que la radioafición es una actividad estrechamente ligada a la acción social, sobre todo en situaciones de emergencias o necesidades extremas. Desde hace muchos años formo parte del Radio Club de mi provincia”, explica.

La Dra. Beterette aclara que es muy común confundir la radiodifusión y la radioafición por la similitud de los términos. “Sin embargo, la primera se limita -como su nombre lo indica- a la difusión de contenidos a través de la radio como medio de comunicación, pero en un solo sentido. En cambio, la radioafición se desarrolla bilateralmente: hay un emisor y un corresponsal que interactúan”. Es allí cuando nuestra actividad se convierte en una cuestión crítica, dada su característica de autonomía: no necesita de otra cosa más que de los equipos (transmisor/receptor), fuentes de alimentación (baterías y/o paneles solares) y sistemas irradiantes (antenas) adecuados para llevarse a cabo, muchos son portátiles y la gran mayoría de nosotros los posee. La cobertura es ilimitada, ya que se puede llegar con los comunicados a cualquier lugar del planeta”, agrega la odontóloga.

La actividad de los radioaficionados es de naturaleza solidaria. Dorys Beterette lo entiende así y elige para compartir una experiencia que la marcó: “Cuando falleció el pequeño hijo de un compañero de trabajo no había manera de comunicarles la noticia a los abuelos del chiquito, residentes en la provincia de Córdoba. Ante la dolorosa posibilidad de que no pudieran asistir a despedirse, comencé una serie de llamados por radio que a su vez fueron estableciendo puentes con otros radioaficionados hasta que logramos ubicarlos, pero el último micro de ese día hacia Formosa ya había partido. Entonces, uno de los radioaficionados logró comunicarse con el puesto de peaje más próximo, allí pusieron en aviso al chofer del micro, quien decidió esperarlos. Otro radioaficionado los llevó con su auto hasta el lugar donde, finalmente, pudieron abordar el transporte. De esa manera, los abuelos pudieron llegar a tiempo para dar el último adiós a su nietito. Hechos como ese hacen que ser radioaficionado valga la pena”, cuenta emocionada.

Fuente y foto: www.cora.org.ar

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